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Recuperando el campo

La crisis ¿económica? está cuestionando nuestro actual modelo de desarrollo basado en un consumo irracional que conlleva la superproducción y en la construcción. Con quizás, demasiada dependencia de la industria y de los productos manufacturados. Sin embargo, son estos campos los más castigados por la crisis. Se prodigan los EREs, los despidos, las bajadas de salarios y el cierre de negocios y empresas.

Frente a esta situación hay personas que, como solución alternativa, están volviendo al campo, están valorando la ganadería y agricultura como un sector atractivo de inversión y negocio, y sobre todo en la búsqueda del autoconsumo y de un desarrollo sostenible y ecológico.

Parece que el sector primario vuelve a cobrar importancia. Y dada la situación de precios y de una sostenible pérdida de poder adquisitivo de muchas familias, no parece una mala alternativa. Las familias con sus decisiones de consumo pueden colaborar en potenciar y mantener el sector “agro”, con un consumo de productos locales. Consumir productos locales (hortalizas, verduras, frutas, lácteos, carne y pescado) es un acto de responsabilidad.

Productos que pueden abarartarse al eliminar largas cadenas de distribución y transporte que no hacen sino incrementar el precio. Alianzas entre productores y distribuidores (cuando estos no puedan evitarse) y venta directa (agricultor-consumidor) de productos autóctonos locales y cercanos al consumidor pueden ser interesantes salidas de futuro.

Durante las últimas décadas, en la mayoría de los pueblos de nuestro territorio se ha ido abandonando de forma paulatina la actividad agrícola cambiado la explotación de fincas y tierras de cultivo por la suculenta venta para la construcción de chalets. Por lo que también se vincula la preservación del paisaje.

Por ello parece interesante y adecuada la puesta en marcha de políticas activas e innovadoras (tan innovadoras como volver a conceptos del pasado que dieron buenos resultados) que limiten la pérdida de suelo agrícola. Que impulsen la protección y desarrollo de las actividades tradicionales de nuestro territorio, y por tanto de nuestra economía. Con ello también se vincula la preservación del paisaje.

Pero además, pueden ser un camino de inserción laboral, no sólo poniendo fincas (abandonadas o infrautilizadas) a disposición de nuevos agricultores y productores interesados a través de arrendamientos y/o venta (bolsa de trabajo agrícola), sino que además puede llevar a incrementar el negocio de venta y reparación de maquinaria agrícola y ganadera, producción de maquinaria avanzada, el desarrollo, venta y exportación de plantas, semillas y ganadería de calidad, etc. Como ya se hace con el queso, vino y otros tantos productos con “denominación de origen”. Relacionando todo con la excelencia gastronómica que nos avala y con el turismo que ello atrae.

La vuelta al campo se puede convertir en un nuevo contexto de innovació, en una buena alternativa no sólo para personas afectadas por el fenómeno del paro, sino para jóvenes, personas sin una determinada cualificación, o en situación de vulnerabilidad social.
Y no parece mala medida cuando podemos leer un par de noticias aparecidas en el Diario de Noticias del 30707/09:
1.- “La tierra tiene tirón y sus productos un gancho innegable. Cuando toca llenar el carro de la compra, algo más de un tercio de los ciudadanos alaveses siempre rebusca en las etiquetas hasta dar con el origen de las frutas, hortalizas, verduras y legumbres que adquiere. Llegados a este punto, una gran parte de ellos se decanta, si su economía se lo permite, por los artículos cultivados en la CAV. Según un reciente estudio elaborado por el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco, más de la mitad de los consumidores del territorio aseguran sentir mayor confianza cuando compran productos agrícolas de la CAV, frente a un exiguo 2% que prefiere los externos. El resto, reparte su confianza a partes iguales entre los artículos autóctonos y foráneos.”
2.-”Casi uno de cada tres vascos tiene relación directa con alguien dedicado principalmente a la agricultura o a la ganadería, pero es en Álava donde estas profesiones cuentan con mayor aceptación social. En la CAV, existe la idea generalizada de que tales ocupaciones no están suficientemente valoradas, son excesivamente duras y que incluso están mal pagadas, por lo que, según concluye un estudio fechado en junio de este año por el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco, no resultan atractivas para las nuevas generaciones. Sin embargo, y a pesar de que también se consideran en líneas generales infravaloradas, es en territorio alavés donde menos peso tienen tales aspectos negativos y donde más interés suscitan este tipo de labores entre los jóvenes”.
¿Cómo lo véis?

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3 Comments

  • Julen dice:

    Estupenda reflexión, Javi. Alternativas al progreso, que tiene muchas diferentes caras ;-)
    Disfruta del verano.

  • Fco.Javier Bárez dice:

    Eskerrik asko Julen
    Supongo que ya has recuperado fuerzas una vez acabada la Transandalus, y quizás hayas visto por aquellos pueblos algún ejemplo similar.
    Aunque ya sabes que todos los veranos hay algunos extraños personajes que se empeñan en quemar y asolar las bonanzas del campo.
    Yo aquí, disfrutando de las fiestas
    un abrazo amigo
    Javi

  • Anonymous dice:

    Pues yo que vivo en pueblillo del suroeste alavés no veo por ningún lado esa vuelta al campo que comentas. A mi me parece que la última revolución que vivió el campo a nivel social, al menos en Alava y de esto hace ya unos años, fue todo lo relacionado con el movimiento cooperativo, que además coincidió en muchos casos con la muerte de Franco, y con lo que cambiaron muchas relaciones comerciales que parecían heredades de finales de la edad media.
    Es cierto que ha habido movimientos años atrás de gente que volvía al campo, pero al menos en Alava creo que el fenómeno que realmente ha hecho que la gente se quede en los pueblos han sido los polígonos industriales.
    Hay todo un debate alrededor de por dónde han de ir las nuevas políticas de desarrollo rural y no sería malo que analizásemos en qué han quedado los esfuerzos por potenciar el agroturismo, turismo rural, etc…
    Yo veo a mis amigos agricultores bastante desanimados, la verdad. Les veo trabajando duro en una actividad cada vez menos reconocida socialmente, con menores márgenes de beneficios, con cada vez mayores trabas por parte de la administración, cuando no les quitan parte de sus tierras para construir el AVE o ampliar una autovía.
    Por contra, me parecen muy interesantes iniciativas como las de Abla, un pueblo puntero en la utilización de nuevas tecnologías en el mundo rural… pero tampoco te puedo comentar mucho más. Creo que Julen ha estado hace poco por ahí.
    Un sadudo
    Terri

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This entry was posted by Fco.Javier Bárez on 30 Julio, 2009 at 17:19 and filed under Sin categoría category.

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