¿Qué puñetas está pasando? Queremos escudriñar lo que va a acontecer. Queremos predecir el futuro. Queremos ser referente en innovación. Una voluntad férrea, un compromiso con la acción. Dibuja el objetivo, iza la bandera, arenga la tropa y sigue una táctica. Todo ello con el objetivo de innovar, de innovar también socialmente.
Pero, ¿cuáles son realmente los restrictores de la innovación? Una compañera de la facultad me preguntaba un día si yo creía que quienes gestionan la innovación deben ser innovadores. La respuesta lógica en un mundo racional sería que no tienen por qué. Si mi objetivo es tener un plan de gestión, entonces es evidente que lo que necesito son personas con habilidades de planificación. Claro que si la respuesta la saco"de las tripas", como diría Koldo Saratxaga, entonces ya no me queda tan claro. Porque irracionalidad, intuición, pasión, periferia, energía, disconformidad y crítica caminan por otro territorio. ¿Lo racional restringe la innovación?
¿Cuáles son entonces los restrictores de la innovación? Según lo que me han pasado de la reunión de i-Talde del martes pasado (una pena que no pudiera estar), se habló, entre otras muchas cosas, de si quizá no estemos incentivando restrictores sin que seamos conscientes de ello. Y si no hay consciencia, no hay problema. Y si no hay problema, no hay cambio porque no hay necesidad de cambiar. Y un consenso en las múltiples definiciones de innovación es el esfuerzo por cambiar. Ya lo dijo Peter Drucker, "la innovación es el esfuerzo de realizar un cambio orientado en el potencial económico o social de una empresa". Realizar un cambio, pero ¿y si estuviéramos frenando el cambio por querer planificarlo?
¿Ha desaparecido la capacidad de predicción?, ¿qué es predecible?, ¿la sociedad es predecible?, ¿qué es la sociedad?, ¿los segmentos, los nichos, los públicos objetivo? El viejo esquema conductista que descubrió Skinner en las ratas, los comportamientos predecibles del viejo perro de Pavlov salivando a voluntad del investigador. Eso sí era predecible, pero ahora ¿qué es predecible en la sociedad humana?
¿Debemos apartarnos y observar lo que ocurre en la sociedad para descubrir restrictores y potenciadores con el objeto de olvidar los unos y apalancar los otros? ¿Es así de simple? Quizá la simple observación modifique el comportamiento de la sociedad. Quién sabe.
Lástima que no pudiera estar en la reunión del martes. Consiga lo que consiga este i-Talde, nadie va a negar que es un bullir de ideas, un torrente de chispas de inspiración difícilmente controlable. Y eso sólo con un documento de tres páginas que me han pasado como borrador.
Daniel Innerarity nos pasó hace unos días un artículo donde hablaba de "la dificultad subjetiva para comprender las nuevas lógicas sociales en las que vivimos. (...) La enorme velocidad de innovación en los ámbitos de la ciencia, la técnica y la economía, convierten a nuestra cultura en algo literalmente incomprensible para nuestro sentido común, lleno, por así decirlo, de “cajas negras” que nos son inaccesibles y nos convierten en inexpertos que están obligados a confiar en otros. Pero, ¿en quién confiar?
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15/05/08
Restrictores de la innovación
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Julen Iturbe-Ormaetxe
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10 comentarios:
En primer lugar enhorabuena por el blog. Yendo a saco, ¿lo racional restringe la innovación? Me temo que la innovación es intrínseca al ser humano, como lo racional, y tengo dudas de los territorios irracionales, o de los lenguajes irracionales, que no sé si hay. Creo que tendríamos que ir a hacia Castoriadis para que nos oriente un poco, a través de términos como emergente y repetición, y caos creativo como origen. Siendo más pedestres. El restrictor mayor de la innovación, a mi modo de ver, como tú apuntas, es el principio de economía, la carencia de necesidad. Si no hace falta para qué vamos a innovar. Más complejo es ver que se esconce detrás del concepto de “necesidad”. Creo, como acostumbra a alertar P. L. Uriarte, que no nos queda más remedio. Otra cosa es que no haya un consenso social sobre esto, que todavía no sea visible, o compartido, y que quienes tienen la sartén por el mango se resistan al cambio, o quieran condicionarlo. Pero cuando hay necesidad de un cambio, y esta necesidad es compartida la ola llega, y arrastra. ¿Hay que controlar el oleaje? A ver quien lo hace... Que tenemos miedo a pasarnos de “innovadores” o confundir churras con merinas, a que nos salga la broma por un riñón… O sea tenemos miedo al error, tenemos poca tolerancia al fracaso, y todavía no nos llega el agua al cuello. Aquí puede haber restrictores. Los procesos, si lo son, son abiertos, y con más o menos vueltas llegarán a su buen fin, sea esto lo que sea (permitidme hacerme un poco budista durante esta frase). A veces se produce una confusión entre proceso y producto. Y se piensa en proceso en términos de “plan”, o sea planificar objetivos, fases, costes, recursos, personas… Diseñamos el objeto, preparamos el prototipo y luego vemos la manera de optimizar todo el “proceso”. Esto se ve muy claro en la creación artística, un original y las copias. Podemos planificar la reproducción, pero la creación ya es otro cantar, porque nunca sabremos si va a funcionar. La pregunta será por lo tanto si queremos ser creativos o nos vale con la copia para aguantar un ratito más. Y si optamos por la creatividad hay que ser conscientes y a por ello. ¿Hay que saltar sin red? Evidentemente no, pero ¿sabemos donde hay que colocarla? Intentamos analizar tendencias, futuros, pero siendo conscientes de los límites de la tentativa. Lluïsa Cunille, una dramaturga catalana tiene una escena donde una mujer busca una aguja debajo de la luz de una farola. Un hombre se acerca, la mira. La mujer continúa buscando sin parar. El hombre le pregunta qué se le ha perdido, ella le responde “una aguja”. “¿Se le ha perdido por aquí?” dice señalando la farola, “No”, le responde ella. “¿Y entonces por qué la busca aquí? “Porque donde se me ha perdido no hay luz”, responde.
Alberto, gracias por los piropos, pero me temo que está todavía todo por hacer. Aguantemos un poco más y esperemos qué da de sí todo esto.
Dices: "O sea tenemos miedo al error, tenemos poca tolerancia al fracaso, y todavía no nos llega el agua al cuello. Aquí puede haber restrictores. Los procesos, si lo son, son abiertos, y con más o menos vueltas llegarán a su buen fin, sea esto lo que sea". Para mí, junto a la escasa tolerancia al error y la falta de necesidad, surge el problema de querer decir a la sociedad qué debería hacer para conseguir algo.
Esto lo digo porque creo que genera dos grandes problemas: la sociedad no asume, no reflexiona, sino que se le dice, se le comunica. Falta la decisión propia de hacer algo. Y, además, a día de hoy creo que aparece otro gran obstáculo: la tremenda heterogeneidad de la sociedad. Diversidad que parece querer ser minimizada por una idea común, de norte, de "todos a una".
Gracias por las reflexiones. Seguimos dándole vueltas, cada cual desde nuestra humilde experiencia.
Julen, añado el RSS a mi lector. ¿Cómo puedes prodigarte tanto? No vamos a dar abasto con tanta lectura de calidad, aunque no tendremos más remedio que dividirnos entre tu faceta artesana y esta nueva de innovador social.
Pero lo intentaremos y nos proponemos dar algo de juego en esto de la innovación social. Nos leemos.
“¿Quienes gestionan la innovación deben ser innovadores?” Bajo mi punto de vista, la respuesta lógica y racional es que SI. La propia planificación debe ser innovadora (innovación en proceso) y en el caso que nos ocupa -teniendo en cuenta el punto de partida y el objetivo marcado, para el que es necesario que se produzca un importante cambio socio-cultural en un periodo de tiempo no muy largo-, RADICALMENTE INNOVADORA. Una gestión y una planificación convencionales o poco innovadoras son factores restrictotes, cuando deberían ser tractores, impulsores o facilitadores.
Cuando la innovación se convierte en un mantra nos perdemos en discursos "religiosos". Al final si no innovas tu- es decir la organización, la empresa, el partido, la administración pública- desde dentro algo vendrá de fuera que te "innovará". Por lo tanto la pregunta puede que sea ¿ ganamos algo tratando de identificar el futuro o esperamos acontecimientos?. Aqui la respuesta depende de cada uno. El entorno siempre es crítico en el doble sentido de la palabra. Saber escuchar puede que sea la primera habilidad para la innovación. Veo a los innovadores hablando mucho y escuchando poco.
Gracias por todos tus materiales. Puedes estar seguro que todo lo que escribes y la pasión que proyectas terminarán por instalarse en la conciencia de aquellos de los que debe proceder el impulso para el cambio.
Un saludo
A mi lo que me preocupa es esto de "innovar todos a una!" No se, no lo veo. Yo creo más en tejer redes en crear infraestructuras (físicas o no), difundir valores, motivar a las personas, etc. En conclusión, que la innovación no debe ser guiada por unos pocos elegidos sino que más bien se debe sembrar buenas semillas para que después podamos recoger...
en mi escasísima experiencia profesional me encuentro con un escollo, tanto en los miembros de la generación Y como en los "más maduros", cuando intentamos abordar la innovación: la gestión de la incertidumbre y la ansiedad.
Durante TODA su formación académica, durante su vida laboral la gente intenta controlar, en la medida de sus posibilidades, su entorno, medirlo, planificarlo.
Además esta incertidumbre nos procura ansiedad (como dice Antonio Linares)
" Todos estos aspectos son ansiógenos; nos procura ansiedad el exceso de expansión de nuestro tiempo presente que se nos escapa de las manos, nos procura ansiedad la excesiva ruptura o discontinuidad entre el pasado y el futuro como si sintiésemos una extrema competencia entre ambos tiempos, nos procura ansiedad tener que operar en un presente acelerado e imaginando un solo futuro como posibilidad"
Cuando sepamos gestionar la incertidumbre y nuestra ansiedad habremos dado un paso importante hacia LA innovación
aaaaaa, me olvidaba:
como os lamentéis una vez más en público de la falta de jovenes en el i-talde sin mostrar que acciones se tomarán para intentar corregir ese deficit, okupamos vuestra próxima reunión y os damos un baño de juventud.
amalgamadeletras, es una simple cuestión de exponer pensamiento, nada más.
ricardo_amaste, yo lo veo así, pero con el rabillo del ojo aceptando lo sistemático y racional, porque si consideramos tres fases en la innovación: generación de la idea, desarrollo y explotación de la misma, entonces puede ocurrir que sea más lógico considerar que necesitamos complementariedad de roles. Punto de locura, punto de cordura, punto de reflexión, punto de impulso. Se remueve todo y ligamos la salsa adecuada.
angeldeolavide, escuchar es básico, lo tengo claro. Lo importante es ir abriendo conversaciones y que cada cual participe allí donde puede/quiere aportar.
aitor, compartimos miedo.
manumanah, de eso tenemos que escribir un día. Ansiedad frente a la incertidumbre. ¡Me lo quedo!
Lo que me pasa, es que yo veo a mucha persona sistemática y racional que mira con el rabillo del ojo la innovación y a las personas innovadoras. Y creo que el orden de factores en este caso, SI altera el producto.
Por otra parte, en cuanto a las tres fases de la innovación: la creatividad y la innovación no tienen por que darse solo en la fase 1, sino que creo que estaría muy bien que se den en todas las fases.
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